La tercera jornada de las “Charlas sobre solidaridad de la UE: Serie Kapuściński”, celebrada en la Universidad Complutense de Madrid, concluyó con un llamado a fortalecer la financiación y la formación en los programas de ayuda humanitaria para mitigar el impacto de los desastres naturales. El evento, organizado por el Departamento de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas (DG ECHO) de la Comisión Europea, se centró en el componente humano de la gestión de crisis. José Antonio Sanahuja, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense y exasesor especial del Alto Representante de la UE, Josep Borrell, subrayó que la ayuda humanitaria es un pilar fundamental en la defensa del multilateralismo. Durante su intervención, Sanahuja advirtió sobre el impacto de los recortes en la cooperación internacional, señalando que en 2025 se registró una caída del 26 % en la ayuda oficial al desarrollo, una cifra que calificó como el mayor recorte histórico, atribuido en gran medida a la extinción de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Por su parte, Irama Ficht Muñoz, directora de proyectos de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la UE en Caracas, destacó la importancia de la cooperación transfronteriza. Ficht puso como ejemplo los proyectos financiados por la UE que involucran a la Cruz Roja alemana como socio estratégico para coordinar asistencia entre Venezuela y Colombia. La funcionaria enfatizó que la capacitación de los equipos locales —como Protección Civil, bomberos y servicios de atención primaria— es esencial, ya que son los primeros en responder ante desastres que no respetan fronteras. Como referencia de la capacidad de respuesta, se citó el terremoto ocurrido en Venezuela en junio, que afectó a más de un millón de personas y dejó un saldo oficial de 6.438 fallecidos. En aquella ocasión, la UE asignó 15 millones de euros y desplegó 750 efectivos de socorro para atender las necesidades urgentes. Finalmente, Cristina Izquierdo, coordinadora de Salud y Nutrición del Equipo de Emergencia de Acción Contra el Hambre, subrayó la necesidad de realizar evaluaciones precisas al llegar al terreno. Según Izquierdo, cada emergencia presenta desafíos únicos, por lo que la prioridad de las organizaciones debe ser identificar las necesidades específicas y evaluar la capacidad de respuesta real del país afectado para adaptar la ayuda de manera efectiva.
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