Tres horas después de su llegada a la Argentina, el papa León XIV pronunció este domingo un discurso ante el presidente Javier Milei, miembros del gabinete, gobernadores y dirigentes políticos, en el que instó a la unidad nacional y a la revalidación del pacto democrático. Durante su intervención, el Sumo Pontífice subrayó que la identidad argentina se fundamenta en instituciones preexistentes y en un esfuerzo colectivo histórico, advirtiendo que “ninguna generación empieza desde cero”. En este sentido, rechazó los proyectos de carácter refundacional y llamó a la dirigencia a priorizar el diálogo, el servicio y la protección de los sectores más vulnerables. Uno de los puntos centrales del mensaje fue la relación entre economía y sociedad. Ante un auditorio integrado por economistas de corte liberal, el Papa afirmó que “la economía debe estar al servicio de la persona, y no la persona al servicio de la economía”. Asimismo, destacó la importancia de fomentar la iniciativa privada y las oportunidades laborales, al tiempo que enfatizó la necesidad de que el crecimiento alcance a quienes enfrentan mayores dificultades, incluyendo a los ancianos, los desempleados y las familias con dificultades para cubrir sus necesidades básicas. En materia de políticas públicas, León XIV hizo un llamado a fortalecer la educación pública, las universidades y los sistemas de investigación científica. Al respecto, planteó un interrogante sobre las causas por las cuales los jóvenes argentinos optan por emigrar para realizar sus proyectos de vida. El discurso también abordó desafíos globales y contemporáneos. El Pontífice advirtió sobre la necesidad de establecer una “conciencia ética” frente al avance de la inteligencia artificial y abogó por una “ecología humana” que garantice que la explotación de recursos naturales beneficie a las comunidades locales. Además, instó a la cooperación transfronteriza para combatir el crimen organizado, el narcotráfico y la corrupción, flagelos que, según señaló, erosionan la confianza ciudadana en las instituciones. Finalmente, el Papa definió a la Iglesia como una servidora del bien común y exhortó a la clase dirigente a discernir qué elementos de la historia nacional deben conservarse y qué deudas pendientes deben ser subsanadas. El mensaje concluyó con un llamado a la integración regional, destacando el potencial de cooperación entre los pueblos de América del Sur.
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