El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, figura central de la Iglesia católica en la República Dominicana y arzobispo de Santo Domingo durante más de tres décadas, cumple 90 años este sábado 31 de octubre. Nacido en 1936 en Barranca, provincia de La Vega, López Rodríguez inició su formación académica en el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, en Santo Domingo, y posteriormente cursó estudios superiores en Roma, donde obtuvo un doctorado en Ciencias Sociales en la Pontificia Universidad de Santo Tomás y se formó en la Pontificia Universidad Gregoriana. Fue ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1961 en La Vega. A lo largo de su carrera eclesiástica, desempeñó diversas funciones pastorales y administrativas en la diócesis de La Vega. En 1978, el papa Pablo VI lo nombró obispo de San Francisco de Macorís, cargo que ejerció simultáneamente con la rectoría de la Universidad Católica Nordestana entre 1979 y 1984. En 1981, fue trasladado a la sede metropolitana de Santo Domingo, donde se desempeñó como arzobispo hasta 2016. Asimismo, fue ordinario militar de la República Dominicana desde 1982 y gran canciller de la Universidad Católica Santo Domingo. En el ámbito internacional, López Rodríguez fue elegido presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en 1991 y creado cardenal por el papa Juan Pablo II ese mismo año. Su labor incluyó la participación en los cónclaves de 2005 y 2013, además de actuar como legado pontificio y enviado especial del Vaticano en diversos congresos y celebraciones religiosas en España, Ecuador, Uruguay, Honduras, Perú y Nicaragua. A nivel local, presidió la Conferencia del Episcopado Dominicano en los periodos 1984-2002 y 2008-2014. El cardenal ha sido distinguido con múltiples doctorados honoris causa por universidades nacionales e internacionales, y fue nombrado «Hijo Meritísimo de la ciudad de Santo Domingo» por el ayuntamiento local. Es autor de diversas obras, entre las que destacan Algo de lo que he dicho, En torno al Quinto Centenario y Mi vida pastoral. El 4 de julio de 2016, el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno de la Arquidiócesis de Santo Domingo por motivos de edad, marcando el inicio de su retiro de las funciones arzobispales.
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